lunes, 3 de marzo de 2014

La importancia de lo digital

Artículo basado en el publicado originalmente en CatEconomica.com

La revolución digital lo está cambiando todo. La manera en la que trabajamos, aprendemos, nos entretenemos y relacionamos es muy diferente a como lo hacíamos hace tan solo unos años.

Es innegable. Lo digital forma parte de nuestra vida cotidiana. No en vano, llevamos en el bolsillo un dispositivo más potente que los ordenadores que utilizó la NASA para enviar al hombre a la luna.

Recientemente, en una ponencia organizada por el Cluster Ecommerce & Tech Barcelona, el fundador de Infonomia Alfons Cornella afirmaba que “la imaginación ya no es el límite. Gracias a la innovación tecnológica la mayoría de las cosas que hoy imaginamos serán realidad en breve.

El límite lo ponen las personas y las organizaciones que todavía siguen sin aceptar que lo digital transforma y que su impacto sobre el negocio es cada vez mayor.

Las empresas no pueden obviar esta nueva realidad. Adaptarse al cambio siempre ha sido fundamental para sobrevivir pero en una época en la que los cambios se producen a velocidades de vértigo, no hacerlo cuanto antes es un riesgo demasiado elevado.

No se trata de moverse hacia lo digital porque lo hace la competencia o porque algún consultor externo nos ha dicho que es lo que hay que hacer. Se trata de encontrar las iniciativas digitales que mejor se adaptan a la tipología de nuestro negocio y poner los medios para su desarrollo.

Ser conscientes de la situación y buscar soluciones es el primer paso. Soluciones que pueden surgir internamente o a través de la colaboración con start-ups.

Las grandes empresas tienen a su favor el acceso y el reconocimiento de sus marcas por parte del mercado masivo. En su contra, las inercias y el statu-quo de ciertos directivos que hacen difícil, cuando no imposible, desarrollar una cultura digital.

Las start-ups son especialistas en ofrecer ideas innovadoras que aportan verdadero valor al consumidor actual. Algunas, disruptivas hasta el punto de cambiar radicalmente industrias y sectores. En su contra, la falta de recursos para desarrollar las ideas y el largo camino que deben recorrer para acceder al mercado masivo. Principales responsables que más de la mitad de las start-ups no superen el quinto año de actividad.

La colaboración entre grandes empresas y start-ups para trasladar ideas innovadoras al mercado masivo que diferencien a las primeras y consoliden a las segundas es lo que se conoce como corporate garage. Un concepto desarrollado y puesto en práctica en los países anglosajones pero todavía muy incipiente en los de influencia latina como el nuestro.


En cualquier caso, con independencia de si las iniciativas se desarrollan internamente o en colaboración, lo fundamental es que tanto las grandes empresas como las medianas y pequeñas, tomen consciencia de la importancia de lo digital y actúen lo antes posible si no quieren arriesgarse a que en un período corto de tiempo alguna start-up innovadora ocupe el que hasta ese momento era su lugar en el mercado.

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