martes, 6 de noviembre de 2012

El dilema de la innovación empresarial



Clayton Christensen, profesor de la Harvard Business School y autor del libro The Innovator’s Dilemma, está considerado una de las personas más influyentes en innovación empresarial.

Christensen diferencia entre tres tipos de innovación:
    - Innovación Eficiente: hacer lo mismo pero más rápido o más económico
    - Innovación Sustantiva: mejorar las soluciones existentes en el mercado
    - Innovación Disruptiva: crear algo que no existía o transformar lo difícil en fácil

En su libro, Christensen describe el dilema que en un momento determinado deben afrontar los directivos de las empresas: apostar por la innovación disruptiva como factor de crecimiento o invertir recursos en mejorar los productos o servicios actuales.

La mayoría de las empresas establecidas optan por realizar mejoras sustanciales de los productos o servicios más rentables como respuesta a las demandas de los clientes, dejando para los emprendedores y sus ágiles empresas de nueva creación (startups) la decisión de crear algo que no existía o que transforma lo difícil en fácil.

El problema para las empresas establecidas surge cuando alguna de las startups del sector se convierte en un nuevo competidordecidido a cambiar las reglas del juego, y amenaza la consolidada posición de la que gozaba la empresa hasta ese momento.

Una situación que invita a la reflexión sobre tres aspectos relacionados con la innovación empresarial:

  • La importancia de las startups: No cabe duda que el desarrollo económico de cualquier país, depende en gran medida de la creación de pequeñas empresas capaces de lanzar nuevos productos o servicios que transformen lo difícil en fácil. Por eso es fundamental que tanto las administraciones públicas como la iniciativa privada colaboren en la creación de un ecosistema que fomente el espíritu emprendedor y la creación de nuevas empresas innovadoras.
  • La figura clave del intraemprendedor: En un entorno como el actual donde la digitalización de los procesos productivos adquiere cada vez mayor importancia, las empresas consolidadas han de resolver el dilema planteado por Christensen en favor de la innovación disruptiva y empezar a incorporar a sus plantillas, profesionales con mentalidad emprendedora capaces de argumentar la necesidad de invertir recursos en innovadoras líneas de productos o servicios y de liderar su desarrollo. Un perfil profesional, el del intraemprendedor, excesivamente infravalorado hasta la fecha y que será clave a partir de ahora.

En cualquier caso, ejemplos de startups como Amazon cuya innovación fue utilizar interent como canal de distribución para vender libros, o de empresas plenamente consolidadas como Apple que ha hecho de la innovación uno de los principales valores de su marca, demuestran que la innovación disruptiva no está relacionada únicamente con productos o servicios, ni es patrimonio exclusivo de las startups.

Lo importante es que tanto las startups como las empresas establecidas apuesten por la innovación disruptiva como alternativa al enfoque actual de maximizar la eficiencia, pues como afirmaba recientemente el propio Christensen “la innovación disruptiva crea empleos, mientras que la innovación eficiente los destruye”.

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