miércoles, 10 de febrero de 2010

El verdadero valor de las cosas

Estamos en época de rebajas y rebajas es sinónimo de descuentos. Según la Organización de Consumidores y Usuarios a diferencia de las promociones, las liquidaciones o los saldos, las rebajas sólo pueden tener lugar a comienzos del año y en el periodo estival, y deben durar, obligatoriamente entre una semana y dos meses. Los productos rebajados no pueden haberse sacado a la venta expresamente para la ocasión, (…) su calidad no puede diferenciarse en nada de la que tenían antes de estar rebajados y deben mostrar su precio original junto al rebajado, o bien el porcentaje en que están rebajados.

Es decir, las rebajas son (o pretenden ser) un incentivo al consumo modificando únicamente el precio probablemente la variable del marketing mix más complicada de ajustar.

El precio representa el valor económico que se otorga al producto o servicio y es uno de los factores que mayor importancia suele adquirir en la decisión de compra. Y ¿qué pasaría si lo elimináramos? ¿Es posible hacer negocios sin que el consumidor tenga que asumir coste económico alguno por lo que recibe?

Chris Anderson el prestigioso escritor y editor en jefe de la revista Wired relata en su último libro, cuyo sugerente título no es otro que Gratis, como se están redefiniendo los clásicos modelos de negocio para hacer posible una oferta de productos gratuitos. Anderson nos explica cómo empresas como Google utilizan las características propias de la economía digital para hacer esto posible, pero también se hace eco de iniciativas del mundo off-line como la de SampleLab una tienda del barrio Harajuku de Tokio donde los clientes consiguen cinco artículos gratis cada vez que la visitan.

En el otro extremo de la balanza, encontramos proyectos como TODO LO DEMÁS ES PRESTADO. Una iniciativa a través de la cual se propone regalar cajas vacías con una expresión de nuestros sentimientos escrita en el exterior. Se trata pues de un concepto de regalo diferente, algo intangible relacionado con aquellas cosas que consideramos verdaderamente importantes. Regalar sentimientos es algo que ya de por sí no tiene precio pero por si esto no fuera suficiente, en esta ocasión el regalo tiene también una componente benéfica. La diferencia entre el coste material y el precio pagado por el cliente se destina íntegramente a la Obra Social del Hospital Sant Joan de Dèu.

Una excelente iniciativa que ha resultado ser un éxito rotundo gracias a la colaboración desinteresada de muchas personas. La idea, cuya puesta en práctica se ha hecho a través de una cadena de favores, se le ocurrió a un publicista de reconocido prestigio internacional que ha decidido mantenerse en el anonimato.

Es evidente que si eliminamos la variable económica, los factores que inciden en la elección cambian pero también es cierto que si sabemos dotar al producto o al servicio de un valor añadido basado en sensaciones, en emociones o en experiencias que el consumidor aprecie positivamente, el valor económico pasa a un segundo plano.

Los ejemplos de servicios y productos gratuitos que nos explica Anderson en su libro y el regalo conceptual por el que alguien está dispuesto a pagar un precio por encima del habitual, son ejemplos que en el siglo XXI la importancia del valor puramente económico de las cosas que adquirimos es cada vez menor, lo que nos debe llevar a reflexionar sobre ¿cuál es el verdadero valor de las cosas?

6 comentarios:

  1. Uf, pregunta filosófica extrema para lunes :-)
    Me animo a pensar que lo verdadero puede no existir; sí en cambio la unicidad de valor que cada uno otorga a las cosas y que se compone de variables conscientes y metaconscientes. Descubrirlas o saber cuáles son, un desafío.
    Un abrazo.

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  2. A mí m'agrada pensar que som nosaltres els que hem de possar o més ben dit donar a les cosses el seu veritable valor, tant sigui económic, sentimental o social.

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  3. @Vero

    Creo que el verdadero valor de las cosas es el que cada uno le otorga en función de lo que considera importante.

    El hecho que sea algo personal de cada consumidor representa un gran desafío para los responsables de marketing.

    Una vez más, gracias por tu comentario.

    Kim

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  4. @Anónimo

    Correcte, d'això es tracta, del valor que cadascun li dona a les coses.

    El que pot ser molt important per tu, potser no ho es per mi i a l'inrevés. Com li deia a la Vero, tot un repte pels responsables de marketing del segle XXI.

    Records i gràcies de nou per compartir la teva opinió.

    Una abraçada
    kim

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  5. No podría estar más de acuerdo contigo Kim. En la sociedad actual cada vez nos vamos acercando más a un modelo social. Un modelo en el que priman las relaciones, las personas, los sentimientos, las emociones, el saber, etc. Todos estos valores, como bien dices tú son intangibles pero permiten al ser humano vivir y crecer en todos los niveles, de ahí el éxito de las cajas con sentimientos. Porque en depende de qué situaciones es muy complicado expresarse con palabras y describir tus emociones versus aquella persona que tienes enfrente, sea un proveedor, un amigo o un compañero de trabajo. No tan sólo hemos de ver la vertiente económica, sino la parte humana de las personas.
    Gran post.
    Felicidades!
    Silvia.

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  6. @silvia

    Totalmente de acuerdo en que, afortunadamente, nos estamos aproximando a un modelo donde los valores sociales van adquiriendo cada vez un protagonismo mayor.

    Seguramente por eso el consumidor es cada vez más exigente con las empresas en temas de responsabilidad social. Y es ahí precisamente donde los medios sociales pueden tener un papel destacado.

    Gracias por venir y opinar :-)

    Un abrazo
    kim

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